domingo, 1 de noviembre de 2009

Una noche con Becquer


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas
que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡Esas… no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán. Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡Eesas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡Así… no te querrán!



Gustavo Adolfo Becquer



Precioso, como tú cuando sonríes y me susurras al oído.


"Mírame a los ojos y dime que me quieres"


sábado, 24 de octubre de 2009

"Can we pick up where we started? Can we be adults about it?"

"Just so you know..."

El tren se retrasaba, al igual que nosotros. Los tres corríamos por el andén de la estación deseando que no se nos hubiera fastidiado el viaje. Era una pequeña excursión de dos días, una huída de la realidad para disfrutar. Yo esperaba que no te incomodase que viniera con él, al fin y al cabo, éramos amigos; los tres. Subimos al tren justo a tiempo y nos sentamos en los primeros sitios que vimos. Tú frente a mí, él a mi lado y yo junto a los dos. Al poco tiempo de arrancar sacaste tu cámara y empezaste a hacer fotos, te encantaba tener grabado todos y cada uno de los momentos que pasábamos juntos. Nos enfocabas a nosotros, mientras él me besaba en el cuello y hacía caras. Yo salía sonriendo hacia la cámara, aunque a veces te miraba y tú me mirabas.

El trayecto duró un poco más de lo previsto, pero llegamos a plena luz de día. Entramos al hostal, teníamos reservada una habitación con dos camas. Ya en la habitación, él me empujó para apresurarse y coger la cama más cómoda. Se tumbó, cansado y cerró los ojos. Tú y yo volvimos a mirarnos y yo me encerré en el baño durante un par de minutos. Cuando salí, los dos estabais preparados para salir.

El valle era precioso, nuestros seis ojos brillaban con el reflejo de la gran cantidad de agua que se extendía ante nosotros. Él me agarró e hizo el intento de asustarme fingiendo que me lanzaba por el acantilado. Rió fuertemente, pero yo me asusté, al igual que tú. Comimos entre los árboles, charlamos y jugamos al parchís. Cuando oscureció todos supimos que era hora de volver al hostal y acostarnos.

Dormí con él, en su cama y entre sus brazos. Tú estabas tumbado, con la ropa puesta y con los ojos abiertos. Yo también tenía los ojos abiertos, no me sentía cómoda mientras él me abrazaba. Los dos dormimos poco y, al día siguiente, volvimos a salir.

Ésta vez era un enorme bosque, plagado de árboles milenarios que formaban círculos y, dentro de éstos, cuevas ensombrecidas. Él corrió a meterse en una de ellas, mientras tú y yo nos quedamos solos por primera vez. Me acerqué, te acercaste, posé mi mano en tu pecho y tú me mirabas serio. Los dos lo sentíamos, yo notaba el ritmo acelerado de tu corazón y tú notabas mi mirada ausente. Pero eso duró poco, pues él volvió a aparecer y nos llevó dentro de una de las cuevas. Me sentí interrumpida, no era él la persona con la que me apetecía estar.

Ahora, después de varios meses, estoy corriendo hacia la cafetería donde sé que puedo encontrarte. Me asomo por el cristal y te veo, con tu cámara en la mano, observando detalladamente las fotos de ese fin de semana. Entro pausadamente y me acerco a la mesa. Tú te levantas, me miras, nos miramos y me abrazas.

Me abrazas, me amas, y yo te amo a ti.


jueves, 22 de octubre de 2009

Pedir es gratis, o eso dicen

No pedimos dinero, ni seguridad, ni un piso, ni hijos. No pedimos contratos, ni un futuro, ni un gran sueldo. No pedimos que cumplan nuestros objetivos, no pedimos confianza, no pedimos un ascenso, ni pedimos ser reconocidos. No pedimos grandes cosas. No pedimos amor, porque ya lo tenemos. No pedimos que termine la pobreza, eso no está en sus manos. No pedimos ropa, ni comida. No pedimos un coche. No pedimos televisiones, teléfonos, internet. No pedimos morir.

No pedimos nada, sólo un trabajo.

"Siento haberte traído aquí... Te amo"

Love of mine
Someday you will die
But I'll be close behind
I'll follow you into the dark
No blinding light or tunnels to gates of white
Just our hands clasped so tight
Waiting for the hint of the spark

If heaven and hell decide that they both are satisfied
Illuminate the no's on their vacancy signs
If there's no one beside you when your soul embarks
Then I'll follow you into the dark

In catholic school, as vicious as Roman rule
I got my knuckles bruised by a lady in black
And I held my tongue as she told me "Son fear is the heart of love"
So I never went back

If heaven and hell decide that they both are satisfied
Illuminate the no's on their vacancy signs
If there's no one beside you when your soul embarks
Then I'll follow you into the dark

You and me
Have seen everything to see
From Bangkok to Calgary
And the soles of your shoes
Are all worn down, the time for sleep is now
But it's nothing to cry about 'cause we'll hold each other soon
In the blackest of rooms

If heaven and hell decide that they both are satisfied
Illuminate the no's on their vacancy signs
If there's no one beside you when your soul embarks
Then I'll follow you into the dark
And I'll follow you into the dark




10.41 a.m. y no es un buen día. ¿Habrá tiempo para que cambie? Habrá que ver...
"Acepta mis disculpas".

miércoles, 21 de octubre de 2009

"Operación Pandemia"

Hace ya varios meses que la sociedad está presa del pánico por un fenómeno apenas existente: La gripe A. Digo apenas existente no porque no sea una gripe físicamente, si no porque no tiene nada que ver con lo que es en realidad. Los medios de comunicación, los presidentes del gobierno de muchísimos países y las empresas farmacéuticas -sobretodo- han titulado su plan como "Operación Pandemia". ¿Qué es la operación Pandemia, en realidad? Bien, no soy yo quién va a contároslo, si no Julián Alterini, el autor de este fabuloso y estremecedor vídeo.




¿Quién se cree ahora que la Gripe A no es nada más que una gripe normal? Sin ir más lejos, mi padre -espero que no le incomode que hable de esto delante de la gente que lee el blog-, me llamó y me dijo que le habían diagnosticado la gripe A. Yo, presa del pánico, le pregunté qué iba a pasar con él, a lo que él respondió: "Ni siquiera me han dado medicación. En cuatro o cinco días estaré recuperado del todo". Como véis y como habréis visto en el documental, sólo hay un organismo que se beneficia de dicha gripe, y esas son las empresas farmacéuticas en las que todos confíamos. Amén, porque el negocio les ha salido redondo. Afortunadamente, señores, no todo el mundo se cree sus mentiras. Eradiquen la pobreza en el mundo y dejen de molestar a la clase media con cuentos para niños. Gracias.

martes, 20 de octubre de 2009

"La clase"

Hoy alguien me indució a hacer novillos y, con todo el esfuerzo del mundo, me negué. Me negué porque sabía inconscientemente que hoy iba a ser una clase productiva. No diré si lo fue hasta que pueda soltar todo lo que ha pasado.

Llegué a las 15h, me encontré con mis compañeros y entramos juntos. Según el horario (Dios mío... ¡Cuándo vamos a acostumbrarnos!), las primeras tres horas daríamos Lenguaje Audiovisual. Es una asignatura sencilla, con mucha lógica y, además, con muchísimo sentido del humor. Por suerte o por desgracia, hoy no he tenido la oportunidad de reírme y, si lo he hecho, ha sido por no llorar. Hablábamos del pacto ficcional y de la ruptura de éste y nuestra profesora (también tutora, afortunadamente), escogió unos ejemplos sobre un mismo tema para enseñarnos. Nos ha comunicado que el tema sería "El Holocausto" y que sentía mucho fastidiar el buen humor al que a esa hora estamos acostumbrados. Todos entendimos que, seguramente, nada de lo que pudiéramos ver durante la próxima hora nos iba a defraudar, así que todos accedimos a su propuesta.

Como primer ejemplo, nos puso un fragmento de un documental llamado "Schoah", que significa catástrofe en hebreo. Un documental vacío de música y color, pero lleno de emoción y realismo. Los personajes entrevistados eran supervivientes de un campo de concentración en Polonia. Increíble, no tengo palabras para resumir el fragmento de ese documental. El director de éste ni siquiera usó palabras como "campo de concentración", "muerte", "judío" o "nazi". Simplemente miraba a sus entrevistados a los ojos y les preguntaba "¿En este bosque se caza?" -obviamente es una pregunta que no tiene nada que ver con el tema del documental- y el entrevistado simplemente respondía, a su tiempo y naturalmente sincero: "Sí, aquí se cazan todo tipo de animales. Por aquel entonces estaba lleno de minas y, cuando explotaban, nos escondíamos. Nunca sabías si habían volado un ciervo, o a un judío". Casi lloro cuando oí esas palabras. Otro de los entrevistados se negó a hablar de ello, pero sonreía todo el tiempo. "¿Por qué sonríe?" preguntó Lanzmann (el director del documental). "Porque estoy vivo", respondió el entrevistado. Sinceramente, era imposible romper el pacto ficcional con ese documental. Duraba 9 horas, de las cuales nosotros sólo vimos 15 minutos. Estaba claro, el director había sido tan astuto y tan consecuente que, hubiendo podido editar, modificar y manipular todo el contenido que había grabado, no lo hizo. Cada suspiro, cada pausa, cada lágrima está incluida en las 9 horas de documental. Schoah, de nuevo, una palabra escalofríante.

El siguiente ejemplo que Marta, la profesora, nos pasó, fue el de la película "La Lista de Schindler" de Steven Spielberg (no leáis más si no la habéis visto, saltad al próximo párrafo). Yo no la había visto, aunque todo el mundo que lo sabe ya me ha repetido varias veces que la vea cuanto antes, y no me defraudó para nada. Vimos un pequeño fragmento y el pacto ficcional fue exhausto. La típica escena de la pequeña con el abrigo rojo -que destaca sobre todos los demás judíos porque la película es en blanco y negro y su abrigo rojo es visible en color- que corre por la calle sin rumbo, llegando a una casa y escondiéndose debajo la cama para ser afusilada poco tiempo después. Dije que no me defraudó, aunque Marta tenía razón: "Si os fijáis, cuando sabemos de antemano que es ficción, no nos afecta tanto ver como afusilan a centenares de judíos a la vez". Corto, pero intenso, sin duda.

El próximos ejemplo me iba a gustar. Cuando vi en la pantalla del proyector de clase el nombre del vídeo ya se dibujó una sonrisa fácil en mi cara. "La vida es Bella" de Roberto Benigni. Hace poco que volví a verla después de 6 o 7 años y... ¿Qué decir? Ya sabía la escena que pondría, el minuto exacto. "Las normas del juego" pensé y, efectivamente. No voy a contar nada de la escena, no voy a destrozar una película que, si no habéis visto, estáis cometiendo uno de los grandes errores de ésta vida.

El último ejemplo fue el más impactante. Tampoco voy a entrar en detalles porque fue realmente espeluznante. Nunca antes se me había erizado el vello del cuerpo como lo ha hecho durante los 30 minutos de documental. El título era "Noche y Niebla", y tampoco voy a contar por qué. Simplemente, si queréis verlo, lo véis. Es muy duro y, antes de verlo, Marta nos advirtió: "El que quiera puede salir y no verlo, no es mi intención herir ni molestar a nadie. Pero os advierto que es un documental duro, las imágenes que vais a ver seguramente os marcarán de por vida. Cierto es que, si alguien de vosotros tiene una pizca, aunque sea sólo un poco, de ideología fascista, debería verlo, porque saldrá pensando que no tiene sentido apoyar esa aberración. Y si no, es que tiene un problema muy gordo." Lo vimos, todos y cada uno de nosotros, lo sentimos, hasta lo lloramos un poco. Una gran experiencia, sí, pero mis ojos han descubierto el pánico, el sufrimiento y el odio de la manera más pura posible.

Después de la media hora de descanso, que dedicamos a comentar la clase anterior, nos tocó Sonido. Sonido suele ser una clase teórica, física (y no por el esfuerzo, si no porque lo que damos es física pura) y, no aburrida, pero sí monótona. Pero hoy, Orió (nuestro profesor), nos ha sorprendido. Nos llevó al locutorio de Radio de la escuela y nos empezó a explicar para qué servían todos y cada uno de los botones de la tabla de mezclas. Después, como era de esperar, escogió un voluntario para que fuera a la pecera (la pequeña sala insonorizada desde donde se locuta) para que oyéramos todos en directo cómo se oía. ¿Adivináis? Sí, me escogió a mi y, no sé porque lo sabía -hoy estoy de un adivino que no me lo creo ni yo-. Efectivamente, me metí en la pecera, Orió cerró la puerta y me dejó allí. Al otro lado, todos mis compañeros me miraban detenidamente. Orió empezó a tocar botoncitos y a explicar y, entonces, me dio paso para hablar a libre albedrío. Pero eso no fue lo mejor. Lo mejor fue el momento en el que, de golpe, hablé y oí mi voz como la de un pitufo. Esa voz que a todos nos hace tantísima gracia, en ese momento era yo; el bufón. Me saltó la risa, no pude parar de reír, y veía a los demás al otro lado como reían y... En fin, fue una carcajada colectiva que duró casi toda la clase.

¿Conclusión? Cuando he llegado a casa no me he arrepentido de nada de haberme negado a hacer novillos. Ha sido una clase productiva, sí, la más productiva hasta el momento.

lunes, 19 de octubre de 2009

Pasen y vean

Siempre me ha apasionado tener un blog, siempre quise tener un blog y cumplir con él de todas las maneras posibles. Todos los intentos fueron fallidos pero... Al fin y al cabo, ¿quién va a acordarse de esto dentro de unos años? Mirándolo de esta manera, con positividad y desengaño, quizá sí que mantenga el blog ésta vez. Sólo quizá. Si lo consigo, aseguro a todos aquellos que me siguieron, siguen y seguirán, buenos ratos de lectura -si es que aún queda gente a la que le guste leer-.

Bien, para esos pocos lectores que quedamos en el mundo, Bienvenidos.